martes, 24 de enero de 2012

Deucalión y el Diluvio



Licaón, fue el primero en civilizar Arcadia y a establecer el culto de Zeus, pero hizo poner muy bravo al dios supremo al sacrificar a un muchacho en su nombre, sin más contemplación, Zeus lo convirtió en lobo y destruyó su casa con un poderoso rayo.
Licaón tuvo 22 hijos (algunos dicen 50), que eran realmente malvados, cometían todo tipo de crímenes y aterrorizaban a la población. Un día Zeus haciéndose pasar por un pobre viajero, se presentó ante ellos. Tuvieron el descaro de ofrecerle una sopa hecha con los intestinos de su propio hermano, Níctimo, a quien habían asesinado. Zeus montado en cólera, tumbó la mesa, revivió a Níctimo y a sus hermanos los convirtió en lobos.

A su regreso al Olimpo, Zeus siguió molesto con los mortales y decidió matarlos a todos mediante un gran diluvio. Prometeo, quien se enteró del asunto, advirtió a su hijo Deucalión sobre esto y le aconsejó que hiciera un arca para él y su esposa Pirra, hija de Epimeteo y Pandora.

Luego de haber terminado el arca, comenzó que arrasó con todos los hombre y ciudades del mundo. Todos murieron excepto Deucalión y Pirra. A los nueve días escampó, el esposo de Pirra envió a una paloma en un vuelo exploratorio, regresó con una ramita probando que había tierra en alguna parte, días después el arca encalló en el Monte Parnaso.

Luego de desembarcar, Deucalión y Pirra se dirigieron al templo de Temis, a un lado del río Céfisos, donde ofrecieron sacrificios a Zeus pidiéndole que de alguna forma restableciera la raza humana. Zeus conmovido, envió a Hermes para asegurarse de que se les consediera lo que pedían. Temis se les apareció en persona y les dijo "cúbranse sus cabezas y lanzan detrás de ustedes los huesos de vuestra madre". Deucalión y Pirra interpretaron que "vuestra madre" era Gea, la diosa de la tierra, por tanto, sus huesos debían ser piedras. Y cubriéndose sus cabezas tomaron piedras y las lanzaron hacia atrás. Las lanzadas por Deucalión se convirtieron en hombres y las lanzadas por Pirra, en mujeres. Así apareció la nueva humanidad.


Sin embargo, hubo algunos sobrevivientes al diluvio además de Deucalión y Pirra. Tal es el caso de Megaro, hijo de Zeus, que al comenzar a llover se refugió en la cima del monte Gerania y también Cerambo, quien llegó hasta la cima del Parnaso.

Los habitantes del Parnaso fueron advertidos por unos aullidos de lobos, también llegaron hasta la cima y fundaron una ciudad llamada Licorea, ciudad de lobos.
Germán Montero Alcalá


NOTA: Es sorprendente el parecido de esta historia con la leyenda de Noé, pero sepa el lector que el mito del diluvio se repite en muchas culturas, lo tenemos en los babilonios (Gilgamesh), los chinos, los aztecas, los hidúes, los chinos, los mayas y los guajiros. Para detalles, recomiendo el libro "Los Diluvios" de Miriam Cupello.