miércoles, 7 de diciembre de 2011

VISIONES DE LA CREACIÓN

El Diluvio

SEGÚN ANA CATALINA EMMERICK

Vi a Noé, anciano candoroso, vestido de una larga prenda de vestir blanca, que paseaba en una huerta y cortaba los árboles con un cuchillo de hueso torcido, una nube se cernió sobre él, y en ella venia una silueta humana. Noé cayó en sus rodillas, vi que él fue, en el mismo momento, interiormente instruido de que Dios quería exterminarlo todo y que él, Noé, debía construir un arca. Lo vi afligido por esta revelación y que oraba para detener este castigo. No emprendió inmediatamente su trabajo, Dios le apareció aún dos veces para ordenarle ponerse manos a la obra, ya que, de otra forma el también se vería aniquilado.
Lo vi entonces dejar su país e ir con su familia a la comarca donde vivió más tarde Zoroastro, la estrella chispeante. Noé se puso en una cumbre, una región solitaria y arbolada donde él y sus numerosos seguidores vivieron bajo tiendas de campaña. Ahí él levantó un altar y ofreció el sacrificio al Señor. Noé ni ninguno de su familia construyeron casas permanentes, porque ellos tenían fe en la profecía del Diluvio. Pero los habitantes ateos de alrededor tenían masivas construcciones, edificaciones separadas, y de todas las clases, diseñadas para resistir a las incursiones de tiempo y los ataques de un enemigo.
Era una época de depravación espantosa sobre la tierra: los hombres se entregaban a todos los vicios, en particular a los más monstruosos y los más antinaturales. Cada uno robaba y pillaba lo que ansiaba, se robaban mutuamente casas y campos, secuestraban a mujeres y doncellas. En la posteridad de Noé la maldad era proporcional a la aumento de la cantidad de personas, cuanto más se habían multiplicado mas depravados se volvían. Ellos habían robado e insultado a Noé. A pesar de su depravación, no habían zozobrado por este mal comportamiento. Contrariamente de los vicios que tenían, vivían espaciosamente, en buenas habitaciones y con cierta organización. Pero se entregaban a la idolatría más escandalosa. Cada uno se hacia de un ídolo que mas le gustaba.
Buscaron por procedimientos diabólicos depravar a los hijos de Noé. Así es como corrompieron a Mesec hijo de Jafet y nieto de Noé, haciéndole beber el jugo de una planta venenosa que lo intoxico mientras trabajaba en el campo. Esto no era vino. Fue el jugo de una planta que tomaban en pequeña cantidad en el curso de sus trabajos y que masticaban también las hojas y los frutos. Y Mesec se hizo padre de un hijo al que se llamo Hom.
Cuando el niño hubo nacido, Mesec le pidió a su hermano Tubal tomarle como el suyo, con el fin de que su culpa permaneciera escondida. Y Tubal aceptó, por afecto a su hermano. La madre dejó al niño delante de la tienda de Tubal, con los tallos y los brotes de una cierta raíz viscosa de la planta Hom. Su madre esperaba así obtener un derecho sobre su herencia pero el Diluvio vino poco después, y la mujer murió allí.
Y sucedió de esta manera que el niño fue llevado en el Arca. Tubal llamo al muchacho Hom, el nombre de la raíz de la planta cuyos brotes estaban cerca de él como único signo. No alimentaron al niño con leche, si con la misma raíz. Si se permite que aquella planta crezca directamente, esta alcanzará la altura de un hombre; pero cuando crece se arrastra sobre la tierra, sube como el espárrago, con puntas fuertes y sensibles. Era usada como un alimento y como un sustituto de la leche. La raíz es protuberante, y de ella se elevan hojas marrones como en corona. Su copa es bastante gruesa y su médula es usada como comida, se cocinaba como papilla o se extendía en capas delgadas y se horneaba. Dondequiera que esta prospere, crece lujosamente y forma enredaderas en la tierra. Yo vi esta planta en el Arca.
Fue el tiempo muy largo hasta que la construcción del Arca estuvo terminada. Noé a menudo interrumpía su trabajo durante varios años, tres veces le advierte Dios que debe seguir con ello. Cada vez Noé contrataría a trabajadores, reanudaría y otra vez discontinuaría en la esperanza que Dios se ablandaría, luego dejaba al trabajo para ir más despacio; pero finalmente llevó la obra a término. Vi que, para el Arca, como para la Cruz, se usaron cuatro tipos de madera. Fueron utilizadas: la palma, del olivo, del cedro y del ciprés. Los veía derribar los árboles y cortarlos. En el mismo lugar Noé se llevaba los maderos en sus hombros hasta la Arca, así como Jesús después llevó el madero de su Cruz. La obra era una colina rodeada de un valle. Primero fue puesta la base.
El Arca era redondeada en la proa y en la popa, la proa tenía la forma de una artesa y fue recubierta con brea. El Arca tenía dos niveles, apoyados en postes huecos, uno encima del otro. No eran troncos redondos, tenían una sección un poco oval y cerraban una médula blanca que se volvía fibrosa hacia el centro formando lechos concéntricos a partir del corazón. Los espacios entre los mástiles fueron delimitados por separaciones finas de madera. Estos troncos tenían acanaladuras o escamas. Las grandes hojas directamente crecían por todos lados sin ramas, como juncos (era probablemente una especie de palmera). Vi que los obreros hacían vaciar la savia con la ayuda de un punzón, cortaban todo el resto en tablones delgados. Cuando Noé hubo transportado todo sobre la obra y totalmente dispuesta, comenzaron a construir.
Fue puesta la base y en los agujeros, que estaban llenos con brea fue levantado la primera fila de postes. Entonces vino el segundo piso con otra fila de postes para el tercer piso, y luego la azotea. Los espacios entre los postes fueron rellenados con listones marrones y amarillos colocados a través de ellos, los agujeros y grietas llenadas de una especie de lana encontrada en ciertos árboles y plantas, y un musgo blanco que crece en abundancia alrededor de algunos árboles. Entonces todo fue rellenado con brea por dentro y por afuera. La azotea era redondeada.
La entrada entre dos ventanas estaba en el centro de un lado, un poco más que a mitad de camino. En medio de la azotea igualmente había una abertura cuadrada. Cuando el Arca hubo sido completamente cubierta con la brea, este brilló como un espejo en el sol. Noé continuó el trabaja solo y durante bastante tiempo en los diferentes compartimentos para los animales, los debían ser separados. Dos pasillos amplios a lo largo de la mitad del Arca, y atrás en la parte oval, ocultada por cortinas, pusieron un altar de madera, con una mesa semicircular. Algo delante del altar colocaron trozos de carbón. Este era su fuego. Al lado derecho e izquierdo, eran espacios destinados a departamentos para dormir. Todas las clases de cajas y utensilios fueron llevadas en el Arca y numerosas semillas, plantas y arbustos fueron puestos la tierra alrededor de las paredes, que pronto se cubrió de verdor. Vi algo como vides llevadas, y en ellas uvas amarillas grandes, los racimos tan largos como un brazo.
No hay palabras puedan expresar lo que Noah soportó de la maldad y el odio de los trabajadores durante el tiempo entero que el Arca se construía. Ellos se burlaron de él, ellos lo insultaron de cada modo, y lo llamaron un tonto. Él les pagó bien en ganado, pero esto no previno el insulto contra él. Nadie sabía por qué él construía el Arca, y debió sufrir mil burlas a causa de esto. Cuando todo fue terminado, vi a Noe dar gracias a Dios, que entonces se le apareció. Él le dijo que debía tomar un tubo de caña y llamar todos los animales de las cuatro esquinas del globo.